Vídeo: Calentador por inducción casero: cómo montar un módulo ZVS
Justo debajo tienes todo lo que necesitas. Encontrarás los productos recomendados, la ficha técnica, los pasos explicados y los enlaces útiles para resolverlo o comprarlo tú mismo.

Resumen rápido
Qué es: una placa ZVS de calentamiento por inducción es una placa electrónica del tamaño de una caja de cerillas capaz de poner al rojo vivo un trozo de metal en segundos, sin llama y sin contacto directo.
Para qué sirve: te explicamos cómo montarla paso a paso, qué fuente de alimentación necesitas, qué metales calienta y cuáles no, y qué reglas hay que respetar para no quemar la placa al primer intento.
En Así de Fácil llevamos tiempo detrás de un componente que parece sacado de un laboratorio y que en realidad cuesta menos que una pizza: la placa ZVS de calentamiento por inducción. Es una de esas piezas que, una vez la pruebas, te preguntas por qué no la conocías antes. En un puñado de segundos convierte una simple corriente de 12 voltios en calor suficiente para poner un clavo al rojo vivo, sin fuego, sin resistencia eléctrica visible y sin que la propia placa llegue a tocar el metal.
Hoy te contamos exactamente cómo la hemos montado, probado y exprimido en nuestro taller: qué necesitas, cómo conectarlo todo sin cargarte los componentes al primer intento, y qué se puede (y qué no se puede) calentar con ella. Vamos al lío.
¿Qué es una placa ZVS y cómo consigue poner el metal al rojo vivo?
El nombre suena más complicado de lo que es. ZVS son las siglas de Zero Voltage Switching (conmutación a voltaje cero), y describe la forma en la que esta placa enciende y apaga sus dos transistores MOSFET: siempre justo en el instante en el que el voltaje del circuito pasa por cero. En electrónica tradicional, cuando un transistor conmuta miles de veces por segundo a un voltaje distinto de cero, se generan pérdidas en forma de calor y el rendimiento cae en picado. Al sincronizar la conmutación con el cruce por cero, la placa ZVS evita casi todas esas pérdidas y consigue una eficiencia altísima en un tamaño ridículo.
Gracias a esa eficiencia, el circuito puede hacer oscilar la corriente a través de una bobina de cobre entre 20.000 y 40.000 veces por segundo. Esa oscilación tan rápida genera un campo electromagnético cambiante dentro de la bobina, y cuando metes un objeto de metal ferromagnético (hierro, acero, níquel) dentro de ese campo, se inducen en su interior unas corrientes circulares llamadas corrientes de Foucault o corrientes parásitas. Esas corrientes chocan contra la resistencia interna del propio metal y generan calor desde dentro hacia fuera, sin necesidad de ninguna llama ni de que nada toque físicamente la pieza.
Por qué no calienta cualquier metal
Aquí viene un matiz importante que descubrimos probando distintos materiales: el calentamiento por inducción de este tipo de placas solo funciona bien con metales ferromagnéticos, es decir, los que responden a un imán: hierro, acero al carbono, níquel o cobalto. El cobre, el aluminio o el oro conducen electricidad de sobra, pero al no ser ferromagnéticos, la placa apenas consigue calentarlos con esta potencia tan modesta. Lo comprobamos metiendo un cable de cobre fino dentro de la bobina: se calentaba, pero muy poco y muy despacio, mientras que un simple clip de oficina se ponía anaranjado en cuestión de segundos.
Nunca enciendas la placa sin la bobina conectada. El circuito resonante necesita esa bobina para poder disipar la energía. Si conectas la corriente con la placa "pelada", sin carga, la energía rebota hacia los transistores MOSFET y los destruye de forma prácticamente instantánea.
Respeta el tamaño de la pieza. El objeto que metas dentro de la bobina no debe superar la mitad de su diámetro interno. Si metes una pieza demasiado grande que roce las paredes de cobre, saturas el circuito, superas la potencia máxima de la placa y esta muere por sobrecalentamiento en segundos.
El metal se pone al rojo vivo de verdad. No es un efecto visual: estamos hablando de temperaturas de varios cientos de grados en pocos segundos. Nunca toques la pieza recién calentada con la mano ni la dejes sobre una superficie inflamable.
Aviso general de seguridad del equipo Así de Fácil
Aunque el voltaje de entrada es bajo (5-15 V), la corriente que circula por la bobina es muy alta y los transistores MOSFET pueden alcanzar temperaturas peligrosas en pocos minutos de uso continuado. Trabaja siempre en ciclos cortos, deja enfriar la placa entre pruebas y, si vas a usarla más de un par de minutos seguidos, añade un disipador con pasta térmica a los MOSFET.
Cómo montar tu propio calentador por inducción paso a paso
No hace falta ser ingeniero electrónico para montar esto. Con un soldador básico, algo de cable y siguiendo el orden correcto, en menos de media hora tienes tu calentador por inducción funcionando sobre la mesa.
Pasos para montar el calentador por inducción
1 / 8
Con estos ocho pasos ya tienes un calentador por inducción funcional sobre la mesa. Ahora vamos con la pieza que de verdad marca la diferencia entre que esto funcione bien o que se te queme a los cinco minutos: la fuente de alimentación.

Módulo ZVS 120W con bobina de calentamiento por inducción
Placa ZVS de bajo voltaje (5-15 V CC) ya montada, con su bobina de cobre en espiral incluida y lista para soldar. Es exactamente el tipo de módulo que usamos en este proyecto: pequeño, barato y sorprendentemente potente para su tamaño.
⚡ Entrada 5-15V CC
📦 Incluye bobina
11,99 €Precio mostrado en Amazon
Enlace de afiliado: si compras a través de este enlace, Así de Fácil puede recibir una pequeña comisión sin coste adicional para ti. El precio y la disponibilidad pueden cambiar en Amazon.
La fuente de alimentación: el punto que más falla en este proyecto
En nuestras primeras pruebas cometimos el error más típico: usar una fuente de PC reciclada de apenas 180 W. Funcionaba, pero le costaba arrancar y perdía fuerza enseguida. La placa ZVS necesita corriente de verdad, no solo voltaje: 12 V están bien, pero si la fuente no puede entregar entre 10 y 15 amperios de forma sostenida, el circuito no llega a oscilar correctamente y los dos transistores pueden llegar a abrirse a la vez, generando un cortocircuito directo que los frie sin remedio.
Si tienes una torre de PC vieja criando polvo en el trastero, su fuente de alimentación es perfecta para este proyecto: identifica los cables amarillos (12 V+) y negros (referencia), únelos por color y ya tienes una fuente de sobra para mover la placa. Pero si no tienes ninguna a mano, o la que tienes es de menos de 400-500 W, merece la pena comprar una nueva: no solo te sirve para este proyecto, sino para cualquier otro experimento con motores, LEDs de potencia o cargadores caseros que se te ocurra en el futuro.

Fuente de alimentación ATX TACENS Anima APIII500, 500W
Fuente de PC de 500 W con eficiencia Bronze del 85%, ventilador ultra-silencioso y protecciones OPP/OVP/UVP/SCP incluidas. Con este nivel de potencia, la placa ZVS arranca sin esfuerzo y aguanta ciclos de uso mucho más largos que con una fuente reciclada de gama baja.
⚡ 500W reales
🔊 Ventilador silencioso
16,99 €Precio mostrado en Amazon
Enlace de afiliado: si compras a través de este enlace, Así de Fácil puede recibir una pequeña comisión sin coste adicional para ti. El precio y la disponibilidad pueden cambiar en Amazon.
La bobina abierta: calentar (y casi soldar) sin meter la pieza dentro
Una vez dominado el montaje básico, quisimos ir un paso más allá: sustituir la bobina cerrada en espiral por una bobina abierta, hecha a mano, en forma de U. La idea es sencilla pero muy vistosa: en lugar de tener que introducir la pieza dentro del hueco de la bobina, simplemente acercas el objeto a los dos extremos abiertos y el campo electromagnético lo calienta igualmente, sin necesidad de rodearlo por completo.
Esto abre la puerta a calentar piezas que por su forma o tamaño no caben dentro de una bobina cerrada, o a acercar el calor solo a una zona muy concreta de una pieza más grande, por ejemplo para soldar un cable fino sin tener que enhebrarlo por ningún sitio. En nuestras pruebas con una bobina abierta improvisada notamos que el calentamiento es más lento y necesita más potencia que con la bobina cerrada de fábrica, así que este truco rinde mucho mejor si ya cuentas con una fuente generosa como la que te recomendamos arriba.
El curioso caso del imán que deja de ser imán
Uno de los experimentos más llamativos que hicimos fue meter un pequeño imán de neodimio dentro de la bobina. Al cabo de unos segundos de calentamiento, el imán deja de atraer literalmente cualquier cosa: pierde por completo su magnetismo. Pero si lo dejas enfriar unos minutos, recupera toda su fuerza como si nada hubiera pasado. Esto no es magia, es física pura: todo material magnético tiene una temperatura límite, llamada temperatura de Curie, por encima de la cual sus átomos se desordenan y el material deja de comportarse como un imán. Al enfriarse por debajo de esa temperatura, los átomos se reordenan y el magnetismo vuelve a aparecer. Es un truco perfecto para sorprender a cualquiera que ande cerca cuando hagas la prueba.
Otros usos que le puedes dar a tu calentador por inducción
Una vez montado, este pequeño módulo da mucho más juego del que parece a primera vista. Estas son las aplicaciones que más nos han convencido después de trastear con él:
Aflojar tornillos y tuercas oxidadas
El calor dilata el metal y rompe la unión de óxido que atasca un tornillo, un perno o una tuerca que llevan años sin moverse. Es exactamente el mismo principio que usan los extractores de pernos oxidados comerciales que se venden para coches y motos: unos segundos de calor concentrado y lo que antes no había forma de aflojar, de repente cede con la llave.
Fundir pequeñas cantidades de estaño o plomo
Con la potencia de una placa de 120 W puedes fundir pequeñas cantidades de estaño para soldadura o rellenar pequeños moldes, aunque para trabajos más serios de fundición necesitarás módulos ZVS de mayor potencia (los hay de hasta 1000 W) pensados específicamente para fundir metales como el aluminio o la plata.
Templar y revenir pequeñas herramientas caseras
Calentar un trozo de acero al rojo y enfriarlo de golpe en agua o aceite es la base del temple, el proceso que endurece el filo de un cuchillo o un destornillador casero. No esperes resultados de armería profesional, pero para piezas pequeñas y proyectos de aficionado es una forma estupenda de aprender el proceso sin comprar una fragua.
Extra: míralo en vídeo
Si prefieres verlo en movimiento, aquí tienes un vídeo con el montaje y las pruebas de calentamiento sobre distintos materiales, como complemento a todo lo que te hemos contado arriba:
Protege tus manos: no es opcional
Un detalle que no nos cansamos de repetir: una vez que un trozo de metal se ha puesto al rojo vivo, sigue estando peligrosamente caliente durante varios minutos, aunque ya no brille. Manipularlo sin protección es la forma más rápida de acabar con una quemadura seria. Nosotros usamos unos guantes de cuero de soldador cada vez que hacemos pruebas con esta placa, y es lo mínimo que te recomendamos tener a mano antes de encenderla.

Guantes de cuero QeeLink resistentes al calor
Guantes de soldador forrados en cuero, con costuras ignífugas y puño largo para proteger también el antebrazo. Son los que usamos para coger cualquier pieza recién salida de la bobina sin arriesgarnos a una quemadura.
🔥 Resistentes al calor
👜 Forro de cuero
21,99 €Precio mostrado en Amazon
Enlace de afiliado: si compras a través de este enlace, Así de Fácil puede recibir una pequeña comisión sin coste adicional para ti. El precio y la disponibilidad pueden cambiar en Amazon.
Más ideas para seguir sacándole partido
- Recocer alambre de cobre o acero que se ha quedado rígido de tanto doblarlo, para que vuelva a ser manejable.
- Esterilizar la punta de herramientas pequeñas como agujas o pinzas metálicas mediante calor directo.
- Hacer demostraciones de física caseras sobre corrientes de Foucault y temperatura de Curie, perfectas si tienes hijos curiosos por la ciencia en casa.
- Probar distintas formas de bobina (cónicas, planas, dobles) para ver cómo cambia la zona de calentamiento.
¿No tienes una fuente de PC vieja a mano?
Si no guardas ningún ordenador de sobremesa antiguo, puedes preguntar en tiendas de informática que hagan reparaciones (suelen tener fuentes de PC descartadas de sobra), acudir a un punto limpio, o directamente comprar una fuente ATX nueva como la que te recomendamos más arriba: por menos de 20 euros tienes potencia de sobra no solo para este proyecto, sino para futuros montajes electrónicos.
Verificado por el equipo Así de Fácil
Los pasos de montaje aplican a la gran mayoría de placas ZVS de calentamiento por inducción de bajo voltaje (5-15 V CC) que se venden con bobina incluida. Última revisión: septiembre de 2026.
Te puede interesar: Si este proyecto te ha gustado y quieres practicar con el soldador en algo mucho más sencillo, prueba a cambiar una pila de botón por pilas AA o AAA con un portapilas: son solo dos soldaduras y ganas autonomía en básculas, mandos y termómetros.
Preguntas Frecuentes
No es peligrosa si se usa con cabeza: el voltaje de entrada es bajo (5-15 V), pero el metal calentado alcanza temperaturas muy altas y los transistores MOSFET pueden calentarse mucho con el uso continuado. Trabaja en ciclos cortos, usa guantes resistentes al calor y nunca enciendas la placa sin la bobina conectada.
Calienta bien los metales ferromagnéticos: hierro, acero al carbono, níquel y cobalto. El cobre, el aluminio y el oro apenas se calientan con esta potencia porque no son ferromagnéticos, aunque conduzcan muy bien la electricidad.
No cualquiera. Necesitas una fuente capaz de entregar entre 10 y 15 amperios de forma sostenida. Una fuente débil o de mala calidad hace que el circuito no arranque bien y puede provocar que los transistores se cortocircuiten y se quemen.
Porque la bobina es la carga que permite al circuito resonante disipar la energía que genera. Sin ella, esa energía rebota hacia los transistores MOSFET y los destruye casi al instante, incluso si solo la enciendes un segundo para probar.
No hace falta ser experto: solo necesitas saber soldar dos cables a una placa y respetar la polaridad de la alimentación. Es un proyecto perfecto para iniciarse en electrónica de potencia sin arriesgar mucho dinero si algo sale mal.
Si respetas los ciclos cortos de uso, dejas enfriar la placa entre pruebas y usas una fuente de alimentación adecuada, una placa ZVS puede durar años de uso ocasional. La causa de fallo más habitual no es el desgaste, sino encenderla sin bobina o forzarla con una fuente insuficiente.
Si te ha gustado este tipo de proyecto de electrónica de andar por casa, en Así de Fácil tenemos más guías para seguir trasteando con componentes baratos y sacarles todo el partido:
Como ves, una placa que cuesta menos de doce euros puede convertirse en una herramienta sorprendentemente útil para el taller, entre aflojar tornillos imposibles, fundir pequeñas piezas de estaño o simplemente sorprender a quien tengas cerca con el truco del imán que pierde su magnetismo. Así que ya sabes: la próxima vez que veas una de estas placas por un precio ridículo, ya no tienes excusa para no montarla tú mismo.
